SIETE CARACTERISTICAS QUE DEBE TENER EL PRÓXIMO PRESIDENTE ARGENTINO PARA NO FRACASAR

Locales - Política 01 de agosto de 2022 Por Periodista 01
Nota de opinión: Lic. Matías Rivera
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El sistema político argentino se caracteriza por ser, fuertemente, presidencialista, ya desde la sanción de su Constitución nacional, en 1853, con base en el modelo de la Constitución norteamericana. Sin embargo, el estilo de las conducciones presidenciales ha sido de una enfática dominación carismática. Es así como cada cuatro años elegimos una persona para que ocupe el sillón de Rivadavia, pero la experiencia (o mala experiencia) dice que lo hacemos desde la intuición; desde lo que consumimos y compramos de las propagandas y las necesidades generadas por la política de la coyuntura. 

Sin embargo, después renegamos de lo que elegimos: de nuestros representantes que prometen una revolución de alegría, la heladera llena o volver al asado los domingos. Pero, ninguna promesa se cumplió en la realidad concreta donde nos toca trabajar, cada vez más, para ganar cada vez menos. Y, aunque en las próximas elecciones se elegirá entre frentes y coaliciones, debemos pensar mejor y tener muy claro que tipo de representantes necesitamos, que características debe tener el presidente, quien ocupe un lugar tan decisivo, en un país con tantas oportunidades. Por ese motivo, sostenemos que es imprescindible que esa persona tenga: 


1.    Experiencia de Gestión. Esta es una de las características más importantes, porque Argentina ya no puede ser gobernada por inexpertos que improvisan, todo el tiempo. No hay margen para seguir cometiendo errores previsibles. No puede gobernar el país quien no haya gobernado una provincia. El próximo presidente debe emerger de entre los gobernadores, que han sido elegidos democráticamente y han generado experiencia, sobre todo, quienes han sabido gestionar, aún en condiciones desfavorables. No es el momento de un Outsider.

2.  Capacidad de Consenso. Los consensos no solo deben ser electorales, deben ser de gobernabilidad. Necesitamos alguien que logre conseguir consensos estructurales y coyunturales, en todos los niveles y áreas de la política. No puede gobernar el país quienes sostienen que, literalmente, incendiarían instituciones o eliminarían a quienes piensan distinto, eso nos fragmentaría aún más como sociedad. La búsqueda de consenso es siempre conflictiva porque supone llegar a acuerdos cuando las posiciones no son las mismas, pero es una característica clave en un gobernante de alta responsabilidad.

3.    Carácter Fuerte. El carácter es la manera en la que una persona reacciona habitualmente frente a una situación. Algo que no ha sucedido con los dos últimos presidentes argentinos, quienes han gobernado: uno, con asesor foráneo y otro, con su vice-presidenta, quienes han modalizado el carácter y condicionado las decisiones políticas, debilitando la imagen presidencial. Argentina es un país que debe gobernarse con una persona que no especule ni mire, de más, las encuestas, frecuentemente sesgadas. Sino con convicción en la toma de decisiones.

4.    Mirada Federal. Tiene que ver con pensar al país de manera cohesionada, respetando las autonomías provinciales y con un criterio de redistribución de los recursos mucho más equilibrado. Es necesario que el próximo presidente provenga del interior del país, donde se profundizan la desigualdades, porque los últimos dos no solo han sido porteños, sino que han gobernado con una mirada centralista respecto de los subsidios en el sistema de transporte, energías y las condiciones de accesos a las políticas públicas.

5.    Actuación Coherente. Aunque esta característica pueda resultar una obviedad, estamos cansados de los discursos ambiguos, de las avanzadas y retrocesos, de anunciar con la izquierda e ir por derecha, y viceversa.  De la falta de convicciones, del relativismo político. Que no supone una actuación ortodoxa y conservadora, sino coherente y adecuada a las exigencias propias de las necesidades sociales. Debemos desconfiar de quien se han afiliado numerosas veces a distintos partidos políticos. Porque uno puede ir y volver, enojarse y amigarse pero estar en lugares antagónicos no se corresponde con la coherencia. 

6.    Dedicación al Trabajo. Sabemos que un presidente es una persona que tiene una vida propia, una familia y amistades, que no dejarán de ser su prioridad, pero ellas deben convivir con las responsabilidades de representar y gobernar a 44 millones de personas. Eso se logra con dedicación absoluta, sin fiestas en la residencia de Olivos, mientras el pueblo se encontraba encerrado sin visitas.  El país necesita dedicación con el cargo, recorrer cada ciudad, estar donde se necesita, y vaya si hay necesidades.

7.    Plan de Gobierno. El pueblo argentino exige cada vez más certezas por parte de la clase gobernante, eso implica tener tácticas y estrategias políticas que sean diseñadas y sostenidas en el tiempo. Un programa político, un plan que tenga ejes rectores de lo que se debe hacer sin improvisar. Pensar en políticas de Estado que tengan continuidad en el futuro, más allá de los gobiernos que sucedan, porque eso es pensar en resolver los problemas estructurales que tiene nuestra sociedad. 

Seguramente, puede haber otras cualidades que deba tener el próximo presidente de la Nación Argentina, pero si tan sólo pudieran cumplir con estas, tendríamos más garantías de gobernabilidad que, probablemente equivalga a mayor estabilidad política, económica y social. No hay demasiadas opciones, no queda tanto tiempo, y mucho menos margen para seguir equivocándonos. A quienes me preguntaran quién reúne esas condiciones, diría sin dudarlo que Gerardo Morales, el actual gobernador de la provincia de Jujuy. Ojalá tenga la oportunidad. 

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