Valeria Licciardi “Somos mujeres con pene, no hay nada que cambiar”

Espectáculo 17 de marzo de 2022 Por Bruno Maximiliano
Valeria Licciardi es “ex Gran Hermano”, también periodista, actriz, bailarina y creadora de una marca de bombachas para contener los genitales de mujeres trans, como ella, y travestis. Aceptó hacer una obra desnuda para visibilizar los cuerpos que siguen ausentes en los manuales escolares y piensa: “Darle tanto valor a la genitalidad me parece absurdo”
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Valeria Licciardi “Somos mujeres con pene, no hay nada que cambiar”

Valeria recorre el tema y lo atraviesa: qué sentía en la infancia y en la adolescencia cuando miraba su cuerpo en el espejo y lo importante que fue que ningún amor le dijera “te quiero, pero te quiero con vagina”. Cuenta para qué eligió mostrar su cuerpo como es y la razón por la que creó una marca de ropa interior para cuerpos de mujeres trans y travestis “como son, sin fantasías”.

“Yo pertenezco a una generación en la que, lo que podíamos ver como representación de personas trans en los medios, era Cris Miró o Flor de la V. El discurso que resonaba en ese entonces era ‘nací en el cuerpo equivocado’, y una un poco que repetía eso, aunque sin saber bien lo que significaba”, desanda.

“Pero a la vez, algo me hacía notar que no era que yo estaba disconforme con mi cuerpo sino que la sociedad tenía problemas con mi cuerpo. Yo me paraba frente al espejo y no odiaba mis genitales”.

No le sucedió, como sí relatan algunas otras travestis y trans, esto de buscar tijeras y querer borrar los genitales que, se suponía, una nene o una chica no debía tener. “No sentí odio pero sí incomodidad, en el sentido de que no sabía si eso que tenía ahí me correspondía. En algún momento sí sentí que operándome y teniendo una vagina podía insertarme en la sociedad, pero eso duró muy poco”, sigue.

Duró poco y no se hizo la cirugía de reasignación sexual llamada vaginoplastia -cree- por dos razones: haber estado siempre acompañada por su familia “y porque a la hora del despertar sexual estuve con una persona que aceptaba mi genitalidad como era. Fui afortunada, eso me dio seguridad, y me parece fundamental, porque en ese despertar sexual te podés cruzar con alguien que te haga mal a la psiquis, alguien que te diga ‘yo te quiero, pero te quiero con vagina’”.

Y agrega: “Me ha pasado de conocer a un chico, no hace mucho, y que me dijera ‘lo que me gusta de vos es que puedo andar con vos por la calle, sos una chica pero en la intimidad sé que tenés pene’. Comprendo que lo dijo como un halago pero en realidad eso es súper violento”.

Su familia la acompañó como pudo: sin Internet donde encontrar otras historias con las que identificarse, con amor y diálogo, escuchando lo que a Valeria le iba pasando. También con mucho miedo: ¿cómo iba, con estas diferencias, a insertarse en este mundo, a construir una vida, a esquivar los prejuicios?

“No sólo no había Internet sino que los libros que había eran muy biologicistas. Enseguida hablaban de la cirugía de reasignación de sexo como solución del problema. Creo que ahí está el quid de la cuestión: mis padres nunca lo vieron como un problema”.

En el colegio, sin embargo, los cuerpos trans no existían ni en los libros, ni en los pizarrones, ni en las láminas. “No, ni a palos, nuestra ESI era Marimar”, se ríe. Es un chiste pero eran esos los programas de TV de la época, la misma época en la que las empresas de toallitas “femeninas” iban a los colegios y separaban a las chicas para contarles -y venderles- lo que sólo a ellas les iba a pasar: los varones trans -que también menstrúan- no existían en esas cofradías.

A pesar de que hace 15 años que en Argentina existe la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), volvieron a empezar las clases y la visibilidad de los cuerpos travestis trans sigue siendo una deuda en las aulas.

Lo explica a Infobae Gabriela Mansilla, la mamá de Luana, la primera niña trans del país en poder cambiar su nombre y género en el DNI, a los 6 años. Luana ya es adolescente, una adolescente trans que decidió dejar su cuerpo como es, es decir, no someterse a tratamientos hormonales para bloquear el desarrollo puberal masculino.

“No cambió nada. No existe un libro en la escuela que visibilice los cuerpos trans y travestis. Y la ESI aún no se ha actualizado con este tema. He visto que en la última actualización, en 2019, en adolescencia nombran la identidad trans y a Lohana Berkins (una referente del colectivo travesti), pero los cuerpos no están. La menstruación sigue adjudicándose solamente a las mujeres cis, como el embarazo”.

Para cubrir ese agujero este año Gabriela publicó un libro llamado “Un mundo donde quepan todes: ESI con perspectiva travesti trans” (editorial Chirimbote). En las ilustraciones están los cuerpos de los varones trans con vulva, vagina, útero, capacidad de gestar y las cicatrices de las mastectomías (las tienen quienes deciden extirparse las mamas). También están los cuerpos de las feminidades travestis y trans: niñas, adolescentes y adultas con pene, testículos y capacidad de fecundar, a veces con implantes mamarios, a veces no.

https://www.infobae.com/sociedad/2022/03/17/bailo-desnuda-y-mostro-su-cuerpo-como-es-somos-mujeres-con-pene-no-hay-nada-que-cambiar/

Fuente: Infobae

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