ALBERTO FERNÁNDEZ LE PONE UN FRENO A CRISTINA

Nacionales - Política 16 de septiembre de 2021 Por Bruno Maximiliano
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ALBERTO FERNÁNDEZ LE PONE UN FRENO A CRISTINA

Alberto Fernández se enteró de la renuncia de Eduardo "Wado" De Pedro por un alerta de noticias en su teléfono. Estaba en José C. Paz, con Mario Ishii, cuando escuchó, sorprendido, un "urgente" que reflejaba que su ministro del Interior, Fernanda Raverta y Luana Volnovich, titulares de ANSeS y el PAMI, ponían a disposición sus renuncias.

No hubo llamado ni mensaje de De Pedro al presidente para anticiparlo o informarle sobre su carta pública. Hasta anoche, según reconstruyó elDiarioAR, Fernández no había hablado con el que es todavía, a pesar de que la renuncia no fue rechazada, su ministro del Interior.

Frente a la novedad el presidente tradujo que con esas presentaciones -a la que luego se sumaron otros nombres, de ADNI K, ligados a La Cámpora u orbitales-Cristina de Kirchner le enviaba un mensaje público, a simple vista terminante, de que debía pegar un volantazo a la gestión, reacomodar el perfil de su gobierno y, como señal irreversible, modificar su staff .

Faltaban unos minutos para las 2 PM cuando arrancó una espiral crítica, una maratón de cuatro horas de furia, que encontró recién un punto de distensión con un llamado de la vicepresidente a Martín Guzmán cerca de las 18 para decirle que ella no pedía su renuncia, que sí creía que debía ajustar el timón de la política económica y que, según contaron en los entornos de la vice y del titular de Hacienda, se reunirían en los próximos días.

La noche de miércoles, cuando lo peor de la crisis declinaba, se instaló la teoría de que la renuncia de "Wado" respondía más a una acción motorizada por La Cámpora, un movimiento más digitado por Máximo Kirchner, que por la vice. Sería una novedad semejante rasgo de autonomía del jefe de los diputados respecto a su madre. La versión se sostenía sobre otro supuesto: que contrariamente a la versión de que fue una batalla campal, el diálogo entre los Fernández la noche del martes fue "muy civilizada".

El llamado

El llamado de Cristina a Guzmán fue, en medio de la ferocidad con versiones incendiarias de renuncias y recambios, un movimiento para desactivar la bomba que a esa hora ya mostraba varias señales. Una, específica, era que Fernández avisó que no estaba dispuesto a cambiar ningún funcionario y que hacerlo, luego del despliegue público de De Pedro, implicaba asumir explicita y abiertamente su debilidad.

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